Repitiéndose un paso y otro paso
tras pasos ya dados,
llegando al punto de no retorno
que llamamos Ahora.
Ahora es tarde para pensar en tiempos
o perder el tiempo en momentos,
ahora sólo importan los pasos venideros.
Y dejando atrás ahoras, tiempos y momentos,
centrándonos tan sólo en lo que ha de venir,
he de confesar que a veces dudo
entre tener miedo o arrojarme al vacío.
Bueno, hace sol pero podría estar lloviendo,
tengo calor pero podría sentir frío;
bueno, el caso es que está lloviendo,
el agua recorre todo mi cuerpo,
me empapa la cabeza empapada ya por dentro
y sigue deslizándose y me alcanza la polla,
empapada también ella por dentro,
y me llega el agua hasta los pies y hasta el suelo.
Y dejando atrás ahoras, tiempos y momentos,
hace un calor infernal y creo que voy a vomitar.
En la calle no hay nadie,
en sus casas no hay nadie,
estoy sólo con la polla apuntando al cielo
y no hay nadie.
He de confesar que en aquel momento
dudé entre abrir un paraguas
o cortarme las venas.
Opté por encender un cigarrillo y arrojarme al vacío.
La caída todavía dura.
Mi polla todavía dura.
Y no llueve.
No hay comentarios:
Publicar un comentario