Quedarme quieto, cerrar la boca y tapar los ojos, intentar olvidar que el corazón palpita, que la sangre fluye, que ese olor todavía existe no es fácil, nada fácil.
Que desde que me entrego a labios extraños más extraño labios que se entreguen.
Que desde que cerré la puerta de mi casa mi cama siempre está deshecha pero yo, maldito estafador de la palabra, duermo mudo en el felpudo.
Que me entrego al vicio y al olvido por cobardía, por no dar la cara y enfrentarme a la ausencia de un abrazo, de una mirada; que muerdo pechos y glúteos pero no mastico; que me elevo por encima del cadáver de un poeta y maldigo su nombre y me cago en su puta boca; que me clavan las uñas en la espalda y se tragan mi sudor y mi esperma y mi cuerpo sigue frío y no es fácil, nada fácil.
Que a veces quiero llorar y ya no puedo, que la lágrima está seca pero el llanto sigue dentro.
Que hago y deshago promesas a mi antojo, que lo que ahora es verde mañana será rojo.
Que me miento y me disfrazo y me pongo pieles y me las quito y me dejo el pelo largo para tapar mi rostro y no cortarlo hasta cubrirme entero con él.
Que me canso, joder. Y que estoy hasta la polla de aparentar que no me importa.
Que me mato poco a poco porque de golpe no me atrevo.
Que cuanto más se pudre mi cuerpo la muerte queda más lejos.
Que sé que todo es mentira,
Que sólo es exceso de feniletalimina
Y su consiguiente mono de dopamina.
Pero…
Pero pronto será 13 de Agosto y la Luna será llena.
Y saldrá el Sol a jugar un día sí y otro también.
Y me colgaré de un árbol a dormir y el árbol dormirá conmigo.
Y vendrá el Mar a buscarme y el río reirá conmigo.
Pero…
Pero a veces pienso que debo tener un hijo,
Plantar un árbol, escribir un libro,
Esas cosas que te enseñan desde niño.
Hipotecar mi vida por una caja de zapatos,
Comprar un coche, contaminar el aire,
Ser un buen engranaje.
Drogarme de tanto en tanto hasta engañar a mis sentidos, hasta abrir la puerta de esa jaula donde Hyde descansa. Tatuarme un “I love you” encima de la polla, calaveras en el brazo, un dragón en el pecho.
Disfraces nuevos.
La salamandra queda lejos.
Follar por follar hasta que el escozor se hace insoportable. Follar sin amor. Sexo sucio. Hurgar con mi dedo dentro de sus culos. Beberme su amargo flujo. Arrodillarlas. Aplastar sus cabezas contra la almohada.
Últimamente no hago más que drogarme y follar. Leo menos, pinto menos, apenas escribo.
Es el camino fácil.
El buen camino, el difícil, el largo y enrevesado camino lleno de cruces y desvíos implica en estos momentos demasiados peligros.
Implica ser Yo mismo. Implica soltar y domar a Hyde.
Implica quedarme sin defensas. Sin escudo.
Implica enamorarme, practicar poesía, devorar libros, estrujar los óleos, hundir las manos en el barro, pasear, reír, ser feliz.
Implica amar.
Amar y ser feliz amando es un lujo que en este momento no estoy dispuesto a permitirme.
Soy un retrasado emocional en fase de aprendizaje.
Nací con una anomalía en el cerebro que consiste en una producción irregular y excesiva de una determinada sustancia química que se dispara ante la presencia de determinadas sustancias producidas a su vez por determinadas mujeres en determinados momentos.
A todo esto debemos añadirle una dependencia irracional y extrema hacia la dopamina generada por la acción de la sustancia anteriormente citada.
Y he aquí el origen de todo.
En esta ingente telaraña de neurotransmisores, nudos y filamentos nerviosos que es mi cerebro todo es impulso y química. Aquí vive el miedo, el orgullo, los celos.
El amor. La carne.
El amor es una droga y yo soy adicto a todas.
El cerebro de los enamorados produce una droga tan maravillosa que pueden pasarse horas haciendo el amor o hablar durante toda una noche sin cansarse.
Yo soy adicto a eso.
Empecé a escribir poesía a muy temprana edad para suplir la falta de esa droga.
Puede decirse también que empecé a escribir para follar.
Nunca he dejado de hacerlo.
Con apenas nueve años yo ya sabía lo que quería de la vida: Quería tener novia.
Ahora voy a cumplir 23 y he descubierto que toda mi vida gira en torno a una puta sustancia química llamada feniletalimina. Toda mi vida gira en torno a esa puta droga.
Ahora voy a cumplir 23 y he descubierto que no soy tan hombre.
Ni tan fuerte.
Ni tan bueno.
Pero…
Pero está el Universo.
Y Sueño.
Y la vida existe.
Y están ellos,
Que me quieren.